Sentir ardor, pinchazos o un dolor constante en la zona íntima ante el menor contacto son la señal de identidad de la vulvodinia, una condición en la que la vulva duele, aunque no tengas ninguna infección ni lesión visible en la piel. Si notas escozor al sentarte, usar vaqueros, ponerte un tampón o durante las relaciones sexuales en este artículo te ayudaremos a entender tu dolor (que es real) y como la fisioterapia especializada en suelo pélvico puede ayudarte.