El proceso de adaptación a la llegada de un bebé implica cambios importantes a nivel físico, emocional y social. Culturalmente se asocia este momento a felicidad y plenitud, pero en muchas mujeres lo que sienten no coincide con lo que deberían sentir, y es fundamental recordar que no pasa nada por no sentirse bien. La depresión posparto es una realidad frecuente que merece ser visibilizada sin tabúes.
Baby blues y mas…
Durante las primeras semanas y meses, es habitual experimentar cansancio, irritabilidad, momentos de llanto o sensación de desbordamiento como parte de un proceso de adaptación exigente. Además, durante los primeros días tras el parto muchas mujeres experimentan lo que se conoce como “baby blues”, un estado emocional transitorio caracterizado por cambios bruscos de humor, llanto fácil, sensibilidad extrema o sensación de vulnerabilidad. Es muy frecuente y suele aparecer entre el segundo y el quinto día posparto, desapareciendo de manera espontánea alrededor de la segunda semana.
Sin embargo, cuando estos sentimientos se intensifican o se prolongan más allá de este período, pueden indicar que algo más está ocurriendo.
La depresión posparto puede aparecer por la combinación de varios factores: los cambios hormonales bruscos, la falta de descanso, el cansancio acumulado, la presión social por “estar bien”, las dificultades en la lactancia o el sentimiento de no llegar a todo. Es normal sentirse desbordada al principio, pero cuando la tristeza, apatía, ansiedad o sensación de desconexión se mantienen más allá de las dos primeras semanas, se intensifican o interfieren en la vida diaria, estaríamos ante una posible depresión posparto. A diferencia del “baby blues” que es pasajero, la depresión posparto requiere de un acompañamiento profesional y un abordaje específico.
La depresión posparto puede manifestarse como:
- Pérdida de interés o incapacidad para disfrutar de actividades que antes resultaban agradables
- Sensación persistente de tristeza o vacío
- Culpa o idea de “no estar a la altura”
- Ansiedad intensa
- Problemas para vincularse con el bebé
- Dificultad para descansar cuando existe la oportunidad
- Desconexión con el entorno o con una misma
Es importante recalcar que nada de esto significa que no seas una buena madre ni falta de amor, simplemente en este momento tu salud mental necesita atención y cuidados.
La depresión posparto tiene tratamiento y un abordaje adecuado puede cambiar radicalmente la experiencia de la maternidad 🡪 buscar ayuda no es signo de debilidad, sino de responsabilidad y autocuidado.
Es fundamental no vivirlo en silencio ni aislarse en una misma, hablar con un profesional de la salud puede ser el primer paso para recibir el acompañamiento y las herramientas que necesitas. Cuanto antes se detecte, antes puede iniciarse el proceso de recuperación, beneficiando tanto a la madre como al bebé y al entorno familiar.
Las sesiones de fisioterapia en el posparto van mucho más allá de la recuperación física, ya que son momentos de acompañamiento y espacio seguro para expresar dudas, miedos o sensaciones que a veces no se comparten en otros entornos. Por ello, en muchos casos es la fisioterapeuta especializada en suelo pélvico el profesional sanitario de primera línea que detecta y deriva a estas mujeres.
La fisioterapia no sustituye al tratamiento médico o psicológico cuando este es necesario, pero sí puede ser un punto de detección temprana y un pilar importante en la recuperación. Tu salud importa en todas sus dimensiones.
Para más información, visítanos en Clínica Sanalia en Avd. Retamas 16, Alcorcón, o contáctanos a través de:
¡Te esperamos!