Un desgarro perineal es una rotura espontánea de los tejidos del periné que puede ocurrir durante el expulsivo. Se produce de manera natural como respuesta a la presión y distensión que sufren los tejidos al paso del bebé.
De manera habitual, al realizar la valoración posparto, nos encontramos con mujeres que no están seguras sobre si han tenido un desgarro o una episiotomía.
1. Diferencia entre desgarro y episiotomía
Veamos en primer lugar las diferencias entre ambos:
- El desgarro ocurre de manera espontánea, su extensión es variable y en muchas ocasiones es menos invasivo que la episiotomía. En un desgarro los tejidos no se cortan, si no que se rompen de manera natural, lo que ayuda a una mejor cicatrización posterior.
- La episiotomía es una incisión quirúrgica realizada por el profesional durante el parto con el objetivo de acelerar el expulsivo o facilitar la salida del bebé. Actualmente se recomienda un uso restrictivo de la episiotomía.
2. ¿Por qué se producen los desgarros en el parto?
Pueden deberse a múltiples factores, entre ellos:
- Rápida progresión del expulsivo, por lo que los tejidos no tienen tiempo de adaptarse al estiramiento
- Tamaño y posición del bebé
- Rigidez o falta de elasticidad del periné
- Técnicas de pujo poco fisiológicas
- Uso de instrumental
- Expulsivos prolongados
- Episiotomías realizadas de forma incorrecta
- Tejidos debilitados o cicatrices previas
- Mayor riesgo en primer parto vaginal
3. ¿Cómo se clasifican?
La clasificación de los desgarros perineales se realiza en función de la profundidad del daño:
- Grado I: afecta solo a piel y mucosa superficial, suelen ser leves y de cicatrización sencilla.
- Grado II: compromete a la musculatura perineal, son los más frecuentes.
- Grado III: alcanza el esfínter anal externa y/o interno. Se subdivide en:
- IIIa: rotura <50% del esfínter anal externo
- IIIb: rotura > 50% del esfínter anal externo
- IIIc: afectación del esfínter anal externo y el esfínter anal interno
- Grado IV: afectación de piel, musculatura, esfínter anal y mucosa rectal.
Los desgarros de grados III y IV son los de mayor gravedad y se conocen como OASIS (Obstetric Anal Sphincter Injuries). El grado de desgarro no se correlaciona necesariamente con la aparición de incontinencia fecal, que dependerá tanto de la competencia previa del suelo pélvico como de la consistencia de las heces.
4. ¿Qué signos y síntomas son los más frecuentes?
Entre la sintomatología asociada, que será variable en función de cada mujer, podemos encontrar:
- Dolor perineal persistente
- Debilidad del suelo pélvico
- Dificultad o miedo a la evacuación
- Incontinencia de gases o heces
- Sensación de presión en el periné
- Dolor en las relaciones sexuales, dispaurenia
5. ¿Cómo puedo ayudar a prevenirlo?
En nuestras sesiones de preparación al parto, siempre decimos que, aunque no siempre es posible evitar al 100% un desgarro, sí existen estrategias que pueden mejorar la elasticidad y la capacidad de adaptación del periné, disminuyendo el riesgo o la gravedad de la lesión. Durante el embarazo, realizar el masaje perineal, aprender a relajar el suelo pélvico y conocer posiciones que reduzcan la tensión sobre el periné nos ayudará siempre a conseguir un mejor resultado.
También es importante entender que existen factores no modificables en los mencionados anteriormente, como la rapidez del expulsivo, el peso y posición del bebé o la calidad del tejido conjuntivo materno, que pueden influir en la aparición de desgarros incluso con una preparación excelente. Por ello, las herramientas de preparación al parto no pueden garantizar que no se produzca un desgarro, pero sí preparan y optimizan los tejidos para tolerar mejor el estiramiento y facilitar una rápida recuperación si esto ocurre.
6. ¿Qué podemos hacer por ti?
La detección y el tratamiento precoz es clave para evitar complicaciones a largo plazo.
Adaptado siempre a cada paciente después de realizar la valoración inicial, en general el tratamiento de fisioterapia especializada consistirá en:
- Educación terapéutica
- Medidas higiénico- dietéticas
- Tratamiento de la cicatriz
- Ejercicio de la musculatura del suelo pélvico
- Biofeedback
- Electroestimulación
- Neuromodulación del tibial posterior
El desconocimiento sobre la implicación de sufrir un desgarro en el parto puede generar preocupación, pero con una valoración y tratamiento especializado, la recuperación suele ser muy favorable.
Para más información, visítanos en Clínica Sanalia en Avd. Retamas 16, Alcorcón, o contáctanos a través de:
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