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CONOCIENDO LA VULVODINIA: Cuando el roce duele y “todo está bien”

Sentir ardor, pinchazos o un dolor constante en la zona íntima ante el menor contacto son la señal de identidad de la vulvodinia, una condición en la que la vulva duele, aunque no tengas ninguna infección ni lesión visible en la piel. Si notas escozor al sentarte, usar vaqueros, ponerte un tampón o durante las relaciones sexuales en este artículo te ayudaremos a entender tu dolor (que es real) y como la fisioterapia especializada en suelo pélvico puede ayudarte.

¿Qué es la vulvodinia?

La vulvodinia se define como un dolor vulvar de al menos tres meses de evolución, que ocurre sin una causa identificable. 

Se clasifica según la localización del dolor y que lo desencadena: 

  • Vestibulodinia: es el tipo más frecuente, aproximadamente un 80% de los casos. El dolor se localiza de forma específica en el vestíbulo, situado en la entrada de la vagina y aparece únicamente cuando hay presión o contacto físico. Por tanto, suelen resultar dolorosos actos como colocarse un tampón, mantener relaciones sexuales o una revisión ginecológica.
  • Vulvodinia generalizada: en este tipo el dolor afecta a diferentes zonas de la vulva. Se describe como una sensación constante de quemazón o escozor que aparece de forma espontánea, independientemente de si hay contacto o no en la zona. 

El diagnóstico de esta condición a menudo tarda en llegar ya que a la exploración visual de la vulva «todo es normal» y la inflamación interna y el dolor no se correlacionan visualmente con el enrojecimiento en la piel. Esto ocurre porque el verdadero problema no está en la superficie del tejido, sino en cómo el sistema nervioso procesa los estímulos. Por tanto, la educación en dolor formará parte esencial del tratamiento, vamos a hacer un pequeño avance….. 

Cuando el cuerpo se expone a un estímulo doloroso de forma prolongada, el sistema nervioso central puede entrar en un estado de hipervigilancia y sensibilización central. El cerebro cuenta con un sistema de alarma destinado a protegernos de amenazas externas. En condiciones normales, esta alarma solo se enciende ante un daño real. Sin embargo, en un sistema sensibilizado, la consola de control permanece en alerta constante, y las terminaciones nerviosas de la zona se vuelven extremadamente hipersensibles.

Debido a esta alteración neurológica, el cerebro realiza una interpretación errónea de los estímulos: ante un estímulo suave e inofensivo (como el roce de un bastoncillo de algodón o el contacto de la ropa), el cerebro interpreta una amenaza máxima y responde enviando una señal de dolor intenso, quemazón o pinchazo. Este fenómeno físico, donde un estímulo que no debería causar dolor provoca una respuesta dolorosa, se denomina alodinia. 

Es muy frecuente que esta sensibilización del sistema nervioso no se limite únicamente a la región pélvica. Al tratarse de una respuesta amplificada del cerebro, las mujeres que sufren vulvodinia suelen experimentar de forma simultánea otros síntomas generalizados como: 

  • Cansancio generalizado o falta de energía
  • Dolor en mandíbula y/o cuello, acompañados a veces de bruxismo
  • Disfunciones digestivas 
  • Molestias en la vejiga, quemazón al orinar o la necesidad de ir al baño con mucha frecuencia
  • Dolores de cabeza recurrentes, dificultades para concentrarse o problemas de memoria
  • Trastornos del sueño, ansiedad o depresión

Fisioterapia uroginecológica como parte fundamental del tratamiento 

Como hemos visto, en la vulvodinia intervienen diferentes factores que hacen que el enfoque multidisciplinar resulte imprescindible:

  • Tratamiento médico: fármacos moduladores del dolor o fórmulas tópicas
  • Terapia psicológica: acompañamiento en la situación de dolor crónico y posibles factores emocionales asociados
  • Fisioterapia de suelo pélvico: educación en dolor como punto fundamental para entender lo que está sucediendo, acompañada de técnicas manuales e instrumentales. 

Como respuesta natural e inconsciente ante el dolor, los músculos del suelo pélvico tienden a contraerse de forma defensiva. Esta tensión constante empeora la falta de oxigenación del tejido vulvar, comprime aún más las terminaciones nerviosas y perpetúa el círculo vicioso del dolor. 

En la consulta de fisioterapia combinamos técnicas manuales de relajación, terapia miofascial, biofeedback y el uso progresivo de dilatadores vaginales con tecnologías avanzadas como la radiofrecuencia Indiba

Indiba es una herramienta no invasiva e indolora que resulta clave en el tratamiento de la vulvodinia por tres razones principales:

  1. Reduce el dolor de forma inmediata: Actúa directamente sobre los receptores del dolor generando un efecto analgésico profundo que ayuda a calmar la sensación de quemazón y escozor.
  2. Relaja la musculatura pélvica: Al aplicar esta radiofrecuencia a una temperatura agradable, logramos que los músculos del suelo pélvico pierdan esa tensión defensiva, elastificando el tejido.
  3. Mejora la salud del tejido vulvar: Indiba aumenta el flujo sanguíneo y la oxigenación en la zona pélvica. Esto mejora la hidratación y la calidad de la mucosa vulvar, que a menudo se encuentra debilitada debido a la falta de riego sanguíneo que provoca la contracción muscular constante.

El objetivo combinado de la terapia manual y la tecnología Indiba es enseñarle a la musculatura a relajarse y, sobre todo, ayudar al cerebro a perder el miedo al contacto físico para romper el ciclo de dolor mantenido. 

Recuperar el control es posible

El dolor pélvico crónico puede llegar a ser una experiencia desgastante, pero es fundamental comprender que la vulvodinia tiene una explicación fisiológica real y que no tienes por qué resignarte a vivir con dolor ni a perder tu calidad de vida. Aunque encontrar la mejor combinación terapéutica requiere tiempo es posible recuperar el bienestar funcional, emocional y sexual. Ponerse en manos de profesionales especializados en suelo pélvico es el primer paso para recuperar el control de tu cuerpo y de tu vida. ¡Te esperamos!

Referencias

Para más información, visítanos en Clínica Sanalia en Avd. Retamas 16, Alcorcón, o contáctanos a través de:

 

¡Te esperamos! 🩷